Despedida
Estaba oscuro pero se sentía bien. Ya casi no recordaba la última vez que entró algo de luz en el que durante tanto tiempo había sido su hogar. Había aprendido a amar aquella oscuridad.
Sin embargo, sabía a ciencia cierta que no habría sido capaz de soportar aquello sin su ayuda. Sin la ayuda de todas ellas. Cada segundo de su vida, en cada milímetro de aquella extensa noche podía sentirse rodeada, abrazada, querida. Nunca estuvo sola, nunca le faltó una amiga, una compañera, una amante o una hermana. Nunca, hasta aquel día.
La luz entró timidamente, como cada vez. Poco a poco fue inundando su oscuridad. Tenía miedo; un miedo irracional, probablemente, pero miedo. Temía todo lo que había detrás de aquella luz. Temía el cambio. Temía una nueva vida. Cien veces pensó en aferrarse a la antigua oscuridad. Pero ya no había oscuridad a la que aferrarse.
Por primera vez experimentó aquella fuerza. Sabía que existía, creía en ella con toda la fe del mundo pero siempre la había vivido con lejana indiferencia. Fue en aquel momento cuando la sintió más real que nunca, con brusca dulzura la separó de sus amigas, sus compañeras, sus amantes y sus hermanas; la separó de su vida.
La despedida era definitiva y como regalo se le permitió dar un último beso a su hogar. Fue un instante, unos pocos segundos en los que sus labios se unieron a aquel muro que antaño la protegiera. Podía sentir la oscuridad allí detrás, sentía a sus hermanas tan cerca como si hubiese estado con ellas y entonces el beso se acabó.
Poco a poco el fuego consumió su pequeña cabeza de fósforo dejando tras de si un calcinado cuerpo de madera.
8 comentarios
¡Bravo! :-D
(esto, Javi... ¿tú nunca has fumado, verdad? ¿y encender la chimenea...? ¿tu cocina es eléctrica o de gas? hmmm... no sé, no se me ocurren más...)
Jo... de mayor quiero contar esas historias. Qué pocholada, me lo imagino en plan Pixar y todo :D
Jejeje, todos teneis parte de razón. Lo que pasa es que Javi tiene información privilegiada y sabe que la historia de la cerilla es un símil a otra cosa. Aunque no sabe a qué.
Pero no deja de ser una bonita historia sobre una cerilla, así que tampoco hay que darle más vueltas :)
No sabía que te había traumatizado tanto acabar la carrera XDDD...
(ejem, los cerros de Úbeda están para eso ¿no? :-D )
eres un crack
